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Imagina esto:
Llevas 20 años evolucionando una aplicación desktop crítica. Usa un stack interno, construido en casa: un framework propio llamado ‘Oxide’ y una sintaxis de pseudocódigo que tu equipo ha domesticado a base de años de experiencia. Todo funciona… más o menos. Pero ahora hay una presión clara: es hora de migrar a la nube a la vez que usar nuevas tecnologías para atraer talento joven.

Solo hay un reto importante: millones de usuarios dependen de este sistema cada mes. Y tú sabes mejor que nadie que no hay margen de error.

¿Cuál es el reto de una migración de software legacy?

Cuando hablamos de migraciones de sistemas legacy, no es solo un tema de código. Estamos hablando de:

  • Cambiar de entorno sin interrumpir el servicio.
  • Modernizar funcionalidades sin que los usuarios noten cambios disruptivos.
  • Tener la capacidad de revertir cualquier decisión en segundos, si algo va mal.

¿Y cómo lograrlo sin jugarte la estabilidad de negocio en cada despliegue?
Ahí es donde entran en juego las feature flags.

Feature Flags como puente entre el pasado y el futuro

Una feature flag es, básicamente, un interruptor en tu código. Pero su verdadero poder está en lo que permite:

  • Liberar funcionalidades ocultas, accesibles solo para ciertos usuarios.
  • Controlar versiones sin múltiples ramas de código.
  • Hacer rollback inmediato si detectas errores en producción.
  • Testear en producción sin arriesgar toda la base de usuarios.

Esquema de migración con feature flags

Este patrón se replica en cada parte crítica del sistema: login, pagos, dashboards, etc.

Caso real: migración sin drama

En uno de nuestros últimos proyectos, trabajamos con una empresa tecnológica que mantenía un sistema legado construido en Oxide, su propio pseudolenguaje, compilado directamente para sistemas Windows. Millones de usuarios mensuales. Altísimo riesgo.

El plan era claro:

  1. Crear equivalentes en la nueva plataforma cloud, usando NovaCloud SDK.
  2. Activar progresivamente las nuevas versiones, mediante feature flags.
  3. Habilitar un «kill switch» instantáneo en caso de error crítico.
  4. Monitorear métricas de uso y errores por segmento de usuarios.

Gracias a esta estrategia, la migración fue progresiva, transparente y sin impacto en la experiencia del usuario. Algunos usuarios ni se dieron cuenta del cambio, mientras el equipo podía dormir por las noches sabiendo que todo era reversible.

Conclusión: migrar no es un salto de fe

Con feature flags, migrar no es un todo-o-nada. Es una transición suave, controlada y medible. Si eres CTO y tienes un legado que modernizar, piensa en esto como una forma de cambiar el motor de un avión mientras sigue volando, pero esta vez, con interruptores que te permiten encender y apagar sistemas sin estrellarte.

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